El acorazado estadounidense
USS Iowahaciendo una demostración de potencia de fuego en 1984 con el disparo de una
andanada completa de todas las piezas de artillería, incluidos sus nueve cañones de 406 mm
Un
acorazado es un
buque de guerra de gran tonelaje, fuertemente
blindado y
artillado con una
batería principal compuesta por
cañones de gran
calibre. Los acorazados son más grandes y están mejor armados y blindados que los
cruceros y los
destructores. Fueron los barcos de guerra más grandes de las
flotas, representantes de la cúspide del poder naval de una nación. Se usaron desde 1875 hasta la Segunda Guerra Mundial para lograr la supremacía marítima, pero con la potenciación del poder aéreo y el desarrollo de misiles guiados los grandes cañones dejaron de ser determinantes para la superioridad naval y los acorazados cayeron en desuso.
El diseño de los acorazados evolucionó para estar siempre en vanguardia con la incorporación y la adaptación de los avances tecnológicos. El término «acorazado» comenzó a usarse en la década de 1880 para definir un tipo de buque de guerra blindado con placas metálicas, los
ironclad,
1 que hoy son conocidos por los historiadores navales como acorazados «
pre-dreadnought». En 1906 la botadura del acorazado británico
HMSDreadnought inició una revolución en el diseño de este tipo de buques, y los acorazados inspirados por este barco comenzaron a llamarse «
dreadnoughts».
Los acorazados fueron un símbolo de dominio
naval y de sentimiento nacional, y durante décadas también un factor importante tanto en la
diplomacia como en la
estrategia militar.
2A fines del
siglo XIX y principios del XX tuvo lugar una
carrera de armamento naval con la construcción de acorazados, exacerbada por la revolución del
Dreadnought, que acabaría siendo una de las causas de la
Primera Guerra Mundial. En el transcurso de este conflicto la
batalla de Jutlandia supuso el mayor choque de flotas de batalla compuestas por acorazados. Los tratados navales de las décadas de 1920 y 1930 limitaron el número de acorazados pero no acabaron con la evolución en su diseño. Los poderes del
Eje y los
Aliados desplegaron tanto acorazados antiguos como de reciente construcción durante la
Segunda Guerra Mundial.
La valía de los acorazados ha sido cuestionada, incluso en su período de apogeo.
3 A pesar de los inmensos recursos empleados en la creación de acorazados y de su enorme potencia de fuego y blindaje, hubo muy pocos enfrentamientos entre ellos y demostraron ser cada vez más vulnerables a naves y armas más pequeñas y baratas: primero los
torpedos y las
minas marinas, y después los
avionesy
misiles guiados.
4 La creciente distancia de los enfrentamientos navales llevó a que los
portaaviones remplazaran a los acorazados como
buques principales de combate durante la Segunda Guerra Mundial, y el último acorazado, el británico
HMS Vanguard, fue botado en 1944. La
armada de los Estados Unidos mantuvo en servicio varios acorazados durante la
Guerra Fría para funciones de soporte artillero y los últimos de éstos, el
USS Wisconsin y el
USS Missouri,
5 fueron dados de baja en 1991 y 1992, respectivamente.
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Navíos de línea
El navío de línea francés
Napoleón, primer buque de guerra con máquinas de vapor
Los
navíos de línea fueron grandes
veleros de
madera sin blindaje y que montaban baterías de hasta 120 cañones de
ánima lisa y
carronadas. Eran producto de la evolución gradual de un diseño básico que databa del siglo XV, y que aparte de crecer en tamaño habían cambiado muy poco entre la adopción de las tácticas de
línea de batalla a comienzos del siglo XVII y la década de 1830.
8 Un navío de línea podía hundir cualquier barco de madera disparando
andanadas desde sus numerosos cañones y destrozando su
casco y sus
mástiles y matando a su tripulación. Sin embargo, los cañones tenían un alcance muy limitado, de tan sólo unos cientos de metros, por lo que sus tácticas de batallas dependían en gran medida del viento.
El primer gran cambio en el concepto de navío de línea fue la introducción de la
máquina de vapor como sistema de propulsión auxiliar. Las máquinas de vapor fueron introducidas gradualmente en las armadas a lo largo de la primera mitad del siglo XIX, inicialmente en pequeñas embarcaciones y después en
fragatas. La
Marina Francesa introdujo el vapor en la línea de batalla con el navío de 90 cañones
Napoleón en 1850,
9 el primer buque de guerra con máquinas de vapor.
10 El
Napoleón fue armado como un navío de línea convencional, pero sus máquinas de vapor le proporcionaban una velocidad de 12 nudos (22 km/h) independientemente del viento, lo que suponía una potencial ventaja decisiva en un combate naval. La introducción del vapor aceleró el crecimiento en tamaño de los buques de guerra.
Francia y el
Reino Unido fueron los únicos países en crear flotas de buques de guerra de madera con hélices, mientras que otros países sólo pusieron en servicio unos cuantos buques de este tipo, caso de
Rusia,
Turquíao
Suecia.
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Segunda Guerra Mundial
El acorazado alemán
Scharnhorst. Junto a su buque gemelo
Gneisenau hundió el portaaviones británico
Gloriousel 8 de junio de 1940 frente a las costas de Noruega
El acorazado alemán
Schleswig-Holstein, un obsoleto
pre-dreadnought, realizó los primeros disparos de la
Segunda Guerra Mundial en el bombardeo de la fortaleza polaca de
Westerplatte en la madrugada del 1 de septiembre de 1939
57 y la firma de la rendición del
Imperio del Japón en dicho conflicto se produjo a bordo del acorazado estadounidense
Missouri. Entre estos dos eventos había quedado muy claro que los
portaaviones eran los nuevos buques principales de las flotas y que los acorazados habían sido relegados a un rol secundario.
Los acorazados jugaron papeles importantes en grandes combates en los teatros de guerra del
Atlántico, el
Pacífico y el
Mediterráneo. En el Atlántico los alemanes usaron sus acorazados como solitarios
corsarios del comercio, mientras que los combates entre buques de guerra tuvieron poca importancia estratégica. La
batalla del Atlántico se libró entre
destructores y
submarinos, y la mayoría de enfrentamientos decisivos entre las flotas en el Pacífico fueron determinados por los portaaviones.
En el primer año de la guerra los buques acorazados desafiaron la predicción de que serían los aviones los que dominaran la guerra naval. Los acorazados alemanes
Scharnhorst y
Gneisenau sorprendieron y hundieron al portaaviones británico
Glorious frente a las costas occidentales de Noruega en junio de 1940,
58 acción que sin embargo fue la última ocasión en que un portaaviones de la flota era hundido por artillería de superficie. En el
ataque a Mers el-Kebir, en julio de 1940, acorazados británicos abrieron fuego con sus cañones principales contra los acorazados franceses anclados en el puerto de
Mazalquivir, Argelia, y después persiguieron con portaaviones a los buques franceses que consiguieron huir.
En el resto de la guerra se vieron muchas demostraciones de la madurez del portaaviones como arma naval estratégica y su potencial contra los acorazados. El ataque aérea británico a la base naval italiana de
Tarento hundió un acorazado y dañó dos más, y los mismos aviones torpederos
Swordfish que llevaron a cabo esta acción fueron decisivos en la caza y hundimiento del acorazado corsario alemán
Bismarck.
El 7 de diciembre de 1941 el Imperio del Japón lanzó un ataque sorpresa a la base naval norteamericana de
Pearl Harbor, en el archipiélago pacífico de
Hawái. En muy poco tiempo cinco de los ocho acorazados estadounidenses presentes en el puerto fueron hundidos y el resto dañados. Sin embargo, los portaaviones de la flota americana estaban en el mar y evitaron ser detectados, y fueron éstos barcos los que más tarde se ocuparon de la lucha y cambiaron el curso de la guerra en el Pacífico. El
hundimiento del acorazado británico Prince of Wales y su escolta, el crucero de batalla
Repulse, por parte de aviones
bombarderos y
torpederos nipones el 10 de diciembre de 1941 demostró la vulnerabilidad de los acorazados frente a fuerzas aéreas mientras estaban en el mar sin suficiente cobertura aérea, demostrando finalmente el argumento esgrimido por Mitchell en 1921.
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Dibujo del Yamato con su configuración en 1945
Sus cañones de 460 mm, el mayor calibre jamás embarcado
En muchas de las primeras batallas cruciales del Pacífico, como en el
Mar del Coral y
Midway, los acorazados estuvieron ausentes o eclipsados por la estrategia de los portaaviones de lanzar oleadas de aviones para atacar a cientos de km de distancia. En las últimas batallas del Pacífico los acorazados llevaron a cabo primordialmente bombardeos de costa en apoyo de desembarcos anfibios y también proveyeron defensa antiaérea como escoltas de portaaviones. Incluso los acorazados más grandes y poderosos jamás construidos, los
clase Yamato japoneses, armados con nueve cañones de 460 mm y diseñados como arma estratégica principal, nunca tuvieron la oportunidad de demostrar su potencial en una batalla decisiva, como las que figuraban en los planes japoneses previos a la guerra.
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El último enfrentamiento de acorazados de la historia fue la
batalla del estrecho de Surigao el 25 de octubre de 1944, en la que un grupo de acorazados norteamericanos técnica y numéricamente superiores destrozó un grupo de acorazados japoneses con los disparos de sus cañones después de que éstos hubieran sido devastados por el ataque de torpedos lanzados desde destructores. Todos los acorazados norteamericanos presentes en este combate, menos uno, habían sido hundidos en Pearl Harbor y luego reflotados y reparados. Cuando el
Mississippi disparó su última salva ese día se hizo el último ataque de un acorazado contra otro buque de guerra, y sin saberlo estaba «disparando un saludo funeral a una era de la guerra naval que llegaba a su final».
61 Unos seis meses después el poderoso acorazado japonés
Yamato era enviado a su
última y suicida misión contra fuerzas de los EE. UU. y hundido por un masivo ataque aéreo lanzado desde portaaviones americanos.