, con la idea preconcebida de poner rápidamente fin a la guerra. Aunque se realizó otro movimiento de avance hacia
suponía un doble problema para los Aliados, en primer lugar desde el punto de vista militar y el segundo lugar desde el punto de vista logístico, sin olvidar las previsibles consecuencias políticas.
Por lo que respecta al aspecto militar, entre los mandos Aliados, incluyendo a
se consideraba preferible el avance directo de las tropas aliadas hacia la frontera alemana en el Rin, sin desviarse para proceder a la liberación de París, aprovechándose de las graves pérdidas sufridas por la
durante las últimas fases de la batalla en Normandía y la situación de retirada en que se hallaban los restos dispersos de sus unidades. Se apunta que los estadounidenses habían iniciado una carrera con los
, y que el desvío para tomar París podía comprometer el éxito en esa empresa.
Por lo que se refiere a aspecto logístico, el alto número de
habitantes de la capital francesa, que suponía un alto número de bocas que alimentar (5 millones de personas),
2 era una importante carga para el tráfico de suministros hacia
Francia, al menos mientras no se lograse la liberación de algún puerto importante. En esos momentos, ni el puerto de
Cherburgo ni el de
Bresthabían sido tomados por los Aliados (véase
Batalla de Cherburgo y
Batalla de Brest), quienes dependían para su abastecimiento de unos medios precarios (
puertos Mulberry y
oleoductos provisionales). Estos medios resultaban por el momento insuficientes para permitir el despliegue de la totalidad de la potencia militar de los Aliados en el
Frente de Europa Occidental.
Por último, una de las pretensiones fundamentales del Gobierno provisional de la República Francesa era la de lograr la recuperación de la capital francesa, que debía convertirse en un símbolo del renacimiento de una Francia en pie de igualdad con el resto de los Aliados occidentales en la lucha común contra la
Alemania nazi. Sin embargo, los
Estados Unidos y el
Reino Unido eran reticentes a la concesión de una tan importante baza política al general
Charles de Gaulle, y eran partidarios de que el territorio francés quedase bajo el control del AMGOT (
Allied Military Government of Occupied Territories o Gobierno Militar Aliado para los Territorios Ocupados),
3 al menos mientras no se aclare el panorama político francés, temiendo la presencia e influencia del
Partido Comunista Francés dentro de la Resistencia. Para ello, los anglosajones preferían esperar a la celebración de elecciones libres en el territorio francés en vez de confiar el gobierno de Francia a De Gaulle.
3
La consecuencia de todo ello es que los generales estadounidenses
Dwight David Eisenhower y
Omar Bradley, que en esos momentos, la segunda y la tercera semanas de agosto, se hallaban ocupados por los combates de la
Bolsa de Falaise, tenían la intención de, una vez concluida dicha batalla, dar un rodeo por el norte a París en vez de entrar en la ciudad. Esa era igualmente la intención del general estadounidense
Leonard T. Gerow, el encargado del sector.
2
En el espíritu de los franceses pesaba también el hecho de que desde el 1 de agosto se había producido una
sublevación en la ciudad polaca de
Varsovia, con preponderancia de población civil, y que esperaban que tuviese éxito en espera de la llegada del
Ejército Rojoa la ciudad. Análogamente, en el caso de producirse una insurrección en
París necesariamente se daba por hecho que los Aliados intervendrían rápidamente para liberar la ciudad de sus ocupantes alemanes y evitar represalias contra la población civil francesa y contra la propia ciudad de París.
Por todo ello, los franceses encargaron al general
Marie-Pierre Kœnig, que había sido recientemente nombrado jefe del Estado Mayor de las
Fuerzas Francesas del Interior (FFI), que preparase una insurrección en París, con el fin de evitar el futuro establecimiento en Francia del
Allied Military Government of Occupied Territories (AMGOT). Era el momento oportuno, porque en la ciudad estadounidense de
Charlottesville, en
Virginia, ya se estaba formando al futuro personal del AMGOT para Francia.
3 Ciertamente
Charles De Gaulle ya había visitado la Normandía recién liberada en el mes de julio y había dejado allí a dos representantes de la Resistencia para hacerse cargo de la
administración civil en la zona, lo cual impidió tácitamente que militares estadounidenses asumieran dichas funciones. Aún así, el gobierno provisional de Francia consideraba que la liberación de París era fundamental para establecer un verdadero gobierno francés capaz de anular todo intento de establecer un "gobierno militar aliado" sobre Francia.
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La
Liberación de París durante la
Segunda Guerra Mundial consistió en la entrada de los
Aliados en la ciudad de
París en agosto de
1944. La
batallacomenzó con una sublevación de la
Resistencia francesa en la ciudad, a la que poco después se unieron elementos de la
2ª División Blindada Francesa (encuadrada en el
Tercer Ejército Estadounidense y conocida como
División Leclerc) y, en mucha menor medida, de la
4ª División de Infantería Estadounidense.
En esta batalla participaron activamente
españoles republicanos exiliados y sobre todo anarquistas, tanto en las filas de la Resistencia como entre las tropas de la 2ª División Blindada francesa, en papeles destacados, hasta el punto de que las primeras unidades militares aliadas que entraron en París estaban compuestas por antiguos miembros del
Ejército Popular Republicano. Se hallaba al frente de las mismas
Amado Granell, quien por entonces era teniente del
Ejército francés, siendo igualmente antiguo mayor de Milicias del Ejército Popular Republicano, en el que había mandado una
Brigada mixta.
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Una de las principales consecuencias políticas de la Liberación de París fue la práctica desaparición de la
Francia de Vichy y la consideración del
Gobierno Provisional de la República Francesa, con el general
Charles de Gaulle a la cabeza, como depositaria de la legitimidad histórica y política de Francia y de la
República Francesa. Por otra parte, de Gaulle logró convertirse en el símbolo del renacimiento de la nueva Francia, quedando definitivamente olvidados los intentos de los anglosajones por buscar otro militar o político francés con el que entenderse para reemplazarle.